miércoles, 29 de febrero de 2012

El chorizo adelgaza


Sorprendente pero cierto. Después de tener ayer un día de mierda sin motivo aparente, lo cuál no hace más que empeorarlo aún más, y de arreglarlo por lo menos a última hora con un café con una amiga y los hombres de su vida,  ante las pocas ganas de dedicar más de cinco minutos a la ardua tarea de hacer la cena, Abu y yo decidimos mandar el régimen a hacer puñetas -igual que hiciéramos el lunes- y hacernos una pizza de chorizo, acompañada, además, de patatas chips y cerveza (vengaaaa!), como también hicimos el lunes.

Flashback: 16 de enero de 2012. Ante los excesos cometidos en verano y Navidad, y perpleja por la capacidad que tiene nuestro organismo de transformar, no sé cómo, el turrón en tocino, le echo valor y me decido a pesarme en la báscula que nos regaló en algún momento mi suegra (qué maja). Veredicto: 11 stones y 13,1 libras (la primera vez que una amiga inglesa me habló de peso en piedras me pareció de lo más rústico, ahora, sin embargo, me parece de lo más útil, ya que a menos que lo busquéis o estéis muy puestos en conversiones a las unidades de medida de lógica inexistente de los países de la Commonwealth, ninguno de vosotros tiene ni idea de mi peso antes de la operación turrón, que una señorita no va revelando esos detalles por ahí).

Bueno, que me lío. Desde aquel fatídico día en que dije que el engordar se iba a acabar me he ido portando bastante bien, siempre que las celebraciones de todo tipo o, en su defecto, los fines de semana, me lo permitían. Resumiendo: sin demasiado esfuerzo me he deshecho de unos cuantos kilos. Y a lo largo de esta experiencia, después de comprobar cada mañana los resultados del día anterior (me he hecho un Excel con gráficos y todo; para otra cosa no, pero para cosas útiles me sobra el tiempo...) y de oír a Abu decirme y repetirme que me estaba obsesionando con el asunto, he observado que las mejores sorpresas han llegado tras un día de excesos. Teniendo en cuenta que llevo dos días cenando media pizza de chorizo con patatas y cerveza y que la única consecuencia de ello ha sido perder un kilo doscientos empiezo a pensar que lo que mi cuerpo no quiere es lechuga... pero voy a asegurarme antes de tentar a la suerte y volver al dramático mes de enero. Y ahora os dejo y me voy a bailotear (que lo mismo hasta me engorda, vete a saber...).

martes, 28 de febrero de 2012

Programa corto: ON



Días de sensaciones extrañas. Presiento una etapa de cambios en mi vida (frase de pitonisa total, pero algo se me mueve por dentro y me dice que así es). Quizás sea todo cosa de este nuevo currito, que se plantea casi como una aventura, por lo incierto más que por lo excitante, y que ha hecho que algunas cosas hayan aparecido como de la nada aunque, obviamente, ya estaban allí.

La primera cosa que me llamó la atención fue, como ya os comenté en mi anterior post, el tema de la edad. No puedo evitar sentirme un poco fuera de lugar entre tanto veinteañero (del principio de los veinte, además) que aprovecha los fines de semana para sacarse unas pelillas mientras estudia (aunque ellos no usaran las pesetas más que para comprarse sus primeras chuches... Dios!). No sé, este asunto me hace plantearme el famoso y recurrente "qué estoy haciendo con mi vida?". Algo no estoy haciendo bien y me angustia el no ser capaz de corregirlo.

Al tanto estais también de mi escasa habilidad para las relaciones sociales y mi tendencia al efecto lavadora cada vez que tengo un problema de cualquier tipo. Si éste tiene que ver con mi manera de interactuar con el prójimo el centrifugado acaba por desestabilizarme y la lavadora sale a pasear por casa. Como veo que, además, no soy capaz de evitar errores ya cometidos con anterioridad, no hay calzo que me mantenga en mi sitio... soy una zopenca.

Seguiría escribiendo pero llevo dos semanas sin ir a griego sin que ni yo misma encuentre ni una mísera autojustificación válida y hoy voy a ir "peti qui peti" porque, si no, ya lo veo venir, no voy a volver nunca más, y eso sí que no. Luego vuelvo con vosotros!

Ya he vuelto! Lo que significa que, efectivamente, me fui, y que estoy encantada de haberlo hecho, como no podría ser de otra manera; ya es un principio de orden en mi caótica vida.

En fin, lo de siempre, que adónde voy o, por lo menos, adónde quiero ir y esas cosas que os he contado ya tantas veces y que acaban por cansar. A mí la primera. Y encima hoy me he saltado el régimen (en la comida y en la cena, a lo grande). No vamos bien...

sábado, 25 de febrero de 2012

Lady Halcón, o cómo vivir al revés del mundo


Habéis visto Lady Halcón? Pues esa va a ser mi vida a partir de ahora. Último fin de semana entre los vivos hasta no sé muy bien cuándo. Es curioso, una vez que tu vida entra en la rutina de trabajar cinco días, descansar dos y esperar con ansia cualquier festivo o, mejor aún, las vacaciones, a veces olvidas que mucha gente funciona justo al revés que tú: trabajando cuando los demás no lo hacen.

Es una obviedad, lo sé, siempre sabemos que están ahí, ya que si están ahí es, normalmente, porque quienes los vamos a necesitar somos nosotros. Y hasta hoy ellos siempre han sido eso, "ellos". Pero ya no. Cuando empecé a buscar trabajo buscaba, obviamente, un trabajo potable en un horario potable y con un sueldo, si no ya potable, por lo menos sí bebible. Resumiendo: trabajo de ocho horas en oficina de lunes a viernes.

Pues no. No por ahora. Trabajo de findes y festivos rodeada de gente pasándoselo bien, en un entorno joven y festivo. Joven desde luego lo es, que no acabo de saber si voy a trabajar con mis compañeros o a cuidar de ellos; es la primera vez que me encuentro en la situación de tener la edad suficiente como para poder ser la madre de muchos (sic). Ambiente festivo... sí, también, lo cual no siempre es una buena noticia cuando tu trabajo consiste en que lo sea todo lo posible (y no, mi futuro inmediato no está en un circo ni en el club de la comedia). Que lo bueno de trabajar en un sitio así, dijeron en la entrevista, es que el buen rollo se contagia. Ya. 

Pero, sabeis qué? Que hasta me apetece. Es algo completamente distinto a lo que he hecho hasta hoy, en un entorno nuevo y con gente nueva, el tipo de compañero de trabajo que no he tenido hasta ahora... salga bien o mal va a ser una experiencia (que me va a permitir ir tirando). Así que hala! Que empiece la diversión! Estáis en Barcelona? Pues me encontraréis mirando hacia arriba.