miércoles, 2 de febrero de 2011

Reflexiones cerveceras


Ahora que me he dado al alcohol (aunque con dos cervezas ya voy taja), ya me puedo ir de cañitas (pocas) con alguien. Y eso mismo es lo que he hecho hoy al salir de trabajar.

Ayer, de camino al metro después de salir de la oficina, coincidí con un compañero con el que tengo muy buen rollo y con el que había conectado bastante bien. Empezamos a hablar y a hacer reflexiones profundas sobre nuestra vida y la manera de vivirla, de enfocarla y de percibirla y cosas de ese estilo. Llegó la hora de separarse y me dijo "tenemos que tomar un café". Hecho. El café se ha convertido en una birrita, y ha sido genial (no por la cerveza, eh?).

Había una conexión brutal entre los dos. Nos hemos explicado nuestras vidas, nuestros miedos, inseguridades y otros fantasmas y cómo creemos que hay que plantarles cara. He disfrutado tanto de las más de dos horas que hemos estado allí sentados... me alegro tanto de haber compartido ese tiempo con él... (para los retorcidos: sigo en mi acera, eh?).

Pues nada. Simplemente me apetecía expresarlo. Y os ha tocao... ja!

4 cosillas:

Hormiga dijo...

Un buen acompañante hace mucho para que la conversación fluya, pero las cervezas también tienen su mérito eh?

òscar dijo...

Tampoco es que sea un experto sobre tradiciones post-laborales, pero tengo la impresión que en Catalunya este noble arte del birreo tras el trabajo no está tan extendido como en otras ciudad de España.

Y es una lástima porque, la verdad, son una excelente manera de llegar a casa de mucho mejor humor.

Sirvi dijo...

HORMIGA: Pues sí; suma de factores... no podía salir mal!

ÒSCAR: Creo que tienes razón. Por lo poco que sé fuera se estila mucho más. Deberíamos aplicarnos el cuento.

kissu dijo...

No hay nada mejor que las reflexiones profundas con una cerveza en la mano!!!

Yo intento practicarlo cada viernes