
Otra de curas. Seguro que lo echabais de menos. Pues nada, como ocasiones no faltarán para hablar de ellos vamos a ponernos con la de hoy: los Salesianos, esa orden especializada en la enseñanza (seguro que muchos de vosotros habéis ido a sus colegios) han editado un libro de autoayuda para curar la homosexualidad, ahí es nada. Y os preguntareis “¿qué coño sabe un cura de homosexualidad?”, pues nada, así que le han encargado el bodrio a una lesbiana… perdón, ex lesbiana (no me vaya a demandar por injurias y calumnias o algo así, ahora que está tan de moda), libre y feliz desde su conversión a la heterosexualidad. ¡Madre mía! ¡Lo que hay que oír!
La criatura en cuestión, que ha sido bautizada como
Una historia sobre el maltrato y la homosexualidad, se permite aconsejar a
“aquellas personas que viven atormentadas por un sentimiento de vergüenza y de culpabilidad, que se sienten excluidas o diferentes, bien sea por haber sido víctima de una violencia física o psicológica en el hogar, o por experimentar una atracción homosexual no deseada ni buscada”. ¿Por dónde empiezo? Quizás por decir que, obviamente, la autora no es la persona más indicada para aconsejar a nadie. Desconozco su situación personal pero parece claro que su entorno no se tomó nada bien su homosexualidad; alguien debería decirle a esta chica que, lejos de lo que cree, más que ayudarle con ese lavado de cerebro le han hecho una putada de las gordas porque si antes era lesbiana lo va a seguir sendo toda su vida, engañándose, eso sí, y a la persona que comparta su vida también… el día que se levante y se dé cuenta de que su vida es una gran mentira podrá agradecérselo a los Salesianos y a la dichosa moral católica…
Relaciones de segunda En Una historia sobre el maltrato y la homosexualidad, Marta Lozano parte de la base de que las relaciones sexuales homosexuales “nunca serán iguales ni comparables a las heterosexuales” ya que las primeras “siempre carecerán de la capacidad de engendrar una nueva vida”. (extraído de elplural.com)
Si fueran iguales no serían diferentes, ¿no te parece, bonita? Y entonces tampoco tendrían sentido ni existirían como tales. En cuanto a que no son comparables, algo me dice que lo que quieres decir es que son inferiores… acuérdate de ello la próxima vez que te sorprendas pensando en una mujer (o mucho me equivoco o lo haces más a menudo de lo que quieres reconocer…). Desgraciadamente tienes razón en lo de engendrar vida, pero vamos, que ni es esa la única finalidad del sexo (gracias a Dios!!!) ni se puede decir que los homosexuales no tengamos otros medios para tener hijos si nos da la gana.
“Por presión o por desdén”
Asimismo, la autora cree conveniente distinguir entre “orientación homosexual” y “comportamiento homosexual”, ya que considera que “hay personas que puedan sentir deseos homosexuales sin llevar a cabo conductas de tipo homosexual, mientras que existen hombres o mujeres que tienen relaciones sexuales con personas de su mismo sexo por presión, por desdén o por probar algo diferente”. (extraído de elplural.com)
¿Por presión? ¿No será al revés? En cualquier caso esta sociedad presiona para que te relaciones con personas del sexo contrario… ¿en qué barrio se ha criado?
Y ya puestos a hacer distinciones, sabrá entonces que mientras el comportamiento homosexual puede ser voluntario la orientación es completamente involuntaria y, por lo tanto, incorregible… puedes maquillarlo todo lo que quieras y tener al tío más macho en tu cama pero tu mente estará siempre en otra parte.
Peligro por los “pro-gay”
En este contexto, Lozano advierte del peligro que está ocasionando la “corriente pro-gay predominante en muchos países occidentales”, al generar una mayor “aceptación, incitación y proliferación de actos homosexuales”. “Creo que los más perjudicados por este adoctrinamiento falsamente liberador pueden ser los adolescentes o aquellas personas sin una madurez afectiva, que acaban considerando que llevar a cabo comportamientos homosexuales no tiene ningún peligro, es divertido y podrá saciar tu necesidad de sentirte amado. Sin embargo, creo que no hay nada más alejado de la realidad”. (extraído de elplural.com)
Hombre, muchas gracias por rechazar una ayudita, que es lo que tú necesitas y, de paso, por jodernos a los que vivimos con los pies en el suelo aceptándonos tal y como somos. Dices que están en peligro los adolescentes y las personas sin madurez afectiva… ¿tienes un espejo por ahí? No sé a qué edad te pilló el toro pero supongo que como a la mayoría, en la adolescencia; entonces no eras madura y a la vista está que sigues sin serlo… me gustaría saber si tu nueva heterosexualidad “sacia tu necesidad de sentirte amada” y, si es así, lo que te va a durar. Lo que necesitas es una mano, pero no al cuello, como te la han echado hasta ahora, sino alguien que te ayude a aceptarte como realmente eres, por mucho que cueste.
“Reconducirse”
Argumentos igualmente escandalosos utiliza la autora cuando relata que la homosexualidad “puede reconducirse en muchas ocasiones hacía una heterosexualidad, tal y como lo prueban numerosos testimonios”. (extraído de elplural.com)
Sólo una cosita: ¡JA!
Y ya que estamos: ¿por qué iba yo a querer reconducirme? ¿acaso tiene mi opción sexual algo de malo -aparte de las hostias que recibimos constantemente, claro está-? Lo mío me ha costado llegar a donde estoy (y lo que me queda) como para que me venga ahora una reprimida diciendo que me puedo curar... ¿curar de qué? Lo tuyo sí que tiene remedio; te vendrá muy bien el día que caigas del guindo...
“El camino”
En este libro editado por los Salesianos, Lozano también ofrece datos sobre “el camino de retorno” hacia la “dignidad y libertad” que emprendió hace tiempo. La autora asegura que “sentía soledad, odio, dolor, tristeza, miedo, culpabilidad y vergüenza, tanto por la situación de maltrato vivida, como por los deseos homosexuales que experimentaba (…) hasta que un día descubrió que aquella carga era demasiado pesada, que no podía soportarla por más tiempo, que estaba a punto de explotar y que necesitaba ayuda”. (extraído de elplural.com)
Pregúntate a quien debes culpar de todo lo que sentías; nada más cómodo para la sociedad que hacer que el enemigo se autodestruya. Ciertamente necesitabas ayuda, pero la buscaste en el lugar equivocado. ¡Ah! Ya que hablas de dignidad y libertad; nunca es demasiado tarde para recuperarlas, sólo pregúntate dónde las viste por última vez, deshaz “el camino” y seguro que están exactamente donde las dejaste.
“Barbaridades”
Para el presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), Antonio Poveda, este libro “es todo lo científico que pueden llegar a ser ciertos sectores de la jerarquía católica. A estas alturas, que una institución como la Iglesia afirme este tipo de barbaridades no es novedoso, pero evidencia la necesidad de que lo religioso salga de la escuela”. (extraído de elplural.com)
A menos que queramos ver proliferar más Martas Lozanos…
Amen