Y eso mismo me ha pasado hoy de camino a mi clase de griego. Salía yo de casa y, al pasar por un pasaje en el que nunca hay nadie, como hoy, veo a una chica que camina en mi dirección. Y entonces su radar activó al mío. Yo ni me había dado cuenta hasta entonces pero una furtiva y característica mirada de "tú también" me hizo caer del guindo... yo también, sí. Antes de perdernos de vista, claro, nos volvimos a mirar (no por nada, pero hace gracia reconocerse, supongo que los heteros no lo entenderéis). Sonrisa de medio lado y a seguir nuestro camino.¿Cómo funciona el puñetero radar? Pues no lo sé... da lo mismo que se te ponga por delante el cliché lésbico más extendido que una delicada señorita (asumiendo que es lo opuesto a la concepción social de lesbiana -si ellos supieran-) que una intermedia... el radar salta. ¿Qué hace que se dispare? ¿El pelo? ¿Las uñas? ¿La vestimenta? ¿Los movimientos? ¿La mirada? ¿La voz? ¿Todo? No sé, la cuestión es que funciona (menos cuando la cagas y te caes con todo el equipo).
Consecuencia de un hecho tan tonto como éste: buen rollo. Mola encontrar, ente tanta uniformidad, a alguien que te recuerda que no todos son así, hecho que me hace sentir bien (será seguridad? simple complicidad?).
Segunda parte: después del buen rollito me da por ponerme a pensar (ayudada por algunos posts que acabo de leer por ahí) en lo triste que es que tengamos que "reconocernos", que en el fondo la gracia del asunto está en el rollito "clandestino", en lo que tenemos en común, que nos une y nos hace iguales ante "los demás". Que todo esto no tendría sentido si hubiera una igualdad real, si, en el fondo, la cosa no se redujera, en lo más primario, a un ellos contra nosotros. Que las personas, por separado, no tienen por qué estar en contra de nuestro colectivo, pero la sociedad sí, y es nuestro hábitat, y es, potencialmente, hostil, hasta que no se demuestre lo contrario.
Igual es que no me he aceptado completamente (habría que analizarlo psicológicamente), igual soy, simplemente, cobarde, sea porque venía así de serie o porque alguna que otra razón me han dado algunas personas para no bajar la guardia, para no lograr perder ese miedo ante cada salida del armario que supone conocer a una persona nueva...























