jueves, 7 de junio de 2012
Alien vs. Predator (sangre en la oficina)
Os hablaba hace poco de las rarezas de mi jefe. Si no he vuelto a hablar del tema desde entonces no es porque no haya habido nada digno de ser contado durante este tiempo, es porque todavía estoy en estado de shock, perpleja e indignada a partes iguales desde que la cosa dejó de tener gracia. Hasta hoy no me ha apetecido explicaros esto, y no porque hoy me vaya a cabrear menos el hacerlo, sino porque necesito desahogarme o exploto.
Tenemos chica nueva en la oficina (hace ya dos meses). Con ella se puso fin a la era de las comidas solitarias en el parque. Es una chica muy maja y a raíz de su llegada las tres más jóvenes del despacho hemos empezado a relacionarnos como personas normales en el trabajo (la jefa entraría en este grupo pero, por una cuestión de pura lógica, no cuenta, lo que me hace a mí ser la tercera más joven, a efectos prácticos). Esto no ha gustado. Ojo, que no estoy diciendo que hablemos en la oficina ni nada parecido, allí cada uno tiene su despacho y no nos vemos en todo el día. Les molesta que comamos juntas porque de ello se desprende que hay buen rollo, y eso es más de lo que están dispuestos a tolerar, así que se han puesto manos a la obra para acabar con esta situación. Divide y vencerás... (o te pondrás en ridículo, que es lo que puede pasar si, además de mala persona eres tonto rematado). Resumiendo, que os iba a contar lo que nos dijeron a cada una de nosotras pero me estoy poniendo de muy mal humor, conque sólo os diré que nos llamaron por separado para decirnos que no les gustaba que nos lleváramos bien (dieron muchas vueltas para no decir lo que realmente estaban diciendo) y para intentar acabar con este buen rollo mintiéndonos, diciéndonos que las otras habían dicho cosas sobre nosotras. No me cabe en la cabeza qué creen que ganan con empleados mal avenidos pero, como era lógico, lo único que han conseguido es que nos unamos más.
Y ahora, para que os hagáis una idea del tipo de personajes que tengo por jefes, os voy a relatar una de las muchas peleas Alien vs. Predator con las que nos entretienen cada día.
Hace un tiempo compraron una de esas macetas que se riegan solas para la recepción. Como les gustan mucho las plantas (es la única característica humana que conservan), el otro día compraron otra para el despacho de la jefa (en adelante Alien). Pues bien, estaba Farala -la nueva- reunida con la ella en su despacho, con la planta ya presente en la sala, cuando mi jefe (Predator) entró para contemplarla (a la planta, no a ella).
Alien: ¿Qué haces?
Predator: Mirar. Me gustan las plantas.
Farala: ...
Alien: Me pones nerviosa. Vete.
Farala: ...
Predator: Vale, la miraré desde la puerta.
Sale al pasillo y se queda allí, mirando la planta desde fuera. Desde donde estaban ellas no se le veía... pero se le oía (estos bichos tienen el oído muy fino).
Alien: Pero... ¡¿te has quedado ahí?! -gritando a la nada, porque no le veía, y su enfado iba en aumento.
Predator: Si no te molesto...
Alien se levanta de su silla y la empotra contra la puerta de cristal que tiene a su espalda. Farala se hace pequeñiiiita. Se dirige hacia la puerta cual Gozilla arrasando la ciudad.
Alien: ¡Pues a mí no me hace gracia!
¡Zassss! Portazo en las narices.
Y así las que queráis. Si se tratan así entre ellos, ¿qué no harán con nosotras? En fin, que estoy deseando largarme de allí, como podréis suponer. ¿Tanto cuesta comportarse como una personal normal? Aunque no lo seas... pero qué menos que un pequeño esfuerzo, ¿no?
viernes, 11 de mayo de 2012
La chica del lunar

Hoy os voy a poner al día de mis peleas con la escritura (de algunas, que si no no acabaríamos nunca). Algunos ya estáis al corriente del asunto pero voy a aprovechar este post para hacerme un poco de autobombo y hablar de lo que ya sabéis que voy a hablar.
Para los demás (y para los que, aun sabiendo de qué va la cosa tienen la moral de seguir leyendo), la verdad es que no sé hasta dónde os he hablado de mis avances aporreando el teclado en busca de alguna buena historia que contar. Os he hablado de mi novela famosa (en mi casa) y creo que estabais también al tanto de otro blog que mantengo en Wordpress, en el que cuelgo lo que voy escribiendo. Hace un tiempecito me decidí a darle algo de vidilla, que lo tenía muy abandonado, y como tenía los relatos un poco olvidados por estar trabajando en otra cosa empecé a meter otro tipo de contenido, opiniones de libros, noticias relacionadas con la literatura... en fin, esas cosas. Pero quería colgar cosas mías. Y no encontraba la manera, así que pensé que quizás fuera una buena idea retomar un antiguo proyecto de blog y escribir una historia por entregas, de manera que fuerais vosotros quienes decidierais la continuación de la trama al final de cada capítulo (son muy cortitos y se leen en dos minutos). Y sí, sí. Dicho y hecho, ya tenéis la primera entrega, la podéis leer aquí. Cada viernes un nuevo capítulo (tenéis hasta el martes de cada semana para votar).
Os dejo la dirección del otro blog, por si os interesa http://lasultimaspalabras.wordpress.com
Os dejo la dirección del otro blog, por si os interesa http://lasultimaspalabras.wordpress.com
¡Hala! ¡Animaos!
viernes, 4 de mayo de 2012
Rarezas y altas responsabilidades
Acabo de enterarme de que mi jefa, a la que yo había situado por encima de los cuarenta por el simple hecho de serlo, es, en realidad un año más joven que yo (sic). Algún día tenía que pasar, supongo, pero nunca me lo había planteado. Es una tontería, lo sé, pero no deja de parecerme raro (y esto nos lleva al recurrente y archiconocido por vosotros qué estoy haciendo con mi vida, aunque yo jamás de los jamases me haya propuesto ser jefa de nadie -poco ambiciosa y mandona que es una-).
Las cosas en esta empresa no dejan de sorprenderme (bueno, es más bien el jefe, del que ya os comenté que era un poco peculiar). Siendo secre el rollo de los cafés y tal, que suele caer siempre antes o después, lo tenía bastante asumido, pero mira, si algo bueno tiene el no tener un mal cuartucho con microondas en el que poder calentar el tupper (ni comérselo, aunque sea frío) es que tampoco hay cafetera ni nada parecido. Aquí no son cafeteros (y las visitas, si lo son, que se lo tomen en el bar o en su casa).
Dos sorpresas de viernes por la tarde fueron las dos últimas tareas que mi señor jefe ha decidido asignarme, consistentes en hacer la autopsia a un boli y hacer un estudio sobre el caudal de agua en los grifos de los lavabos.
Iré por partes. Han descubierto (los jefes supremos) que existe en el vasto y sorprendente mercado del material de oficina un boli que se borra. Como lo oís. Y claro, ante tal birguería de la tecnología (la ciencia avanza a pasos agigantados) se han vuelto locos y no han podido evitar rendirse a sus encantos, en rojo, negro y azul, que no se diga.
Pues bien, el viernes pasado, the boss se me acerca y me dice:
Jefe: Ahora te daré el boli (mágico)... que ya no pinta
Sirvi: Muchas gracias -sorpresa y sarcasmo a partes iguales-, pero la próxima vez dámelo con tinta...
Se ríe, no sé si por la broma o porque se da cuenta de lo absurdo de su generosidad.
J: Quiero hacerle la autopsia (es decir, quiero que se la hagas tú)... para saber si se le ha acabado la tinta o si se ha estropeado.
Y digo yo, una vez despanzurrado el sujeto, ¿qué más te da? Si no vas a poder usarlo más...
J: Si quieres, puedes ir haciéndolo (claro, ahora mismo me pongo a pringarme de tinta para que tú duermas tranquilo sabiendo por qué ya no te pinta el boli)... pero no lo tires, ¿eh? (no, no, ¡Sálveme Dios!)
En fin, ya me disponía yo a irme a mi casa tras una tarde de viernes de actividad frenética, cuando me vuelve a sorprender.
J: Luego hablaremos de una cosa (luego quiere decir ya, que son las siete y veo que te me vas). Mira -y me lleva al lavabo y se pone a abrir y cerrar el grifo-. Mírame durante la semana que viene a diferentes horas la presión del agua, que cuando nos lavamos las manos sale muy poquita.
Así que, para que no se diga, he ido comprobando el caudal del agua en los dos lavabos cada dos horas y me hecho un Excel y todo (que no le voy a enseñar porque encuentro el asunto ridículo de narices), que es muy preguntón y seguro que quiere conocer los detalles con pelos y señales.
En fin, que si esto es todo lo que os puedo contar de mis últimos días os podéis hacer una idea de lo emocionante que está mi vida últimamente. Por lo menos tengo un jefe raro y os puedo hablar de sus cosillas, en vez de las mías, que voy escasa.
jueves, 26 de abril de 2012
¿Llueve? Ah, no, que es pis...
Eso. Y para ser diplomática y comedida. Que estoy hasta el mismísimo moño (hace tiempo me propuse no utilizar tacos en este blog) de esta situación. De vivir en un mundo de mierda. De soportar una situación que, vista en una peli futurista de ciencia ficción, nos parecería descorazonadora, triste, deprimente, terrible, apocalíptica... pero claro, no deja de ser ciencia ficción, y no hay de qué preocuparse porque, además, no estamos en el futuro. Eso es verdad, no estamos en el futuro. Porque no hace falta.
Vivimos en un mundo en el que todo, absolutamente todo, se compra y se vende. La comida, por supuesto, hay que pagarla (a un precio de oro a un señor que se ha hecho rico comprándosela por dos duros al productor), el agua, después de que más señores ganaran dinero a espuertas sin importarles lo más mínimo contaminar todos los ríos habidos y por haber -¿y por qué les iba a preocupar si se les permite?-, tiene que ser tratada, y no siempre el resultado es agradable al gusto. Es potable, eso sí. ¿Quieres lujos? También la venden en botella. Veremos lo que tardamos en comprar el aire envasado.
Vivimos en un mundo en el que todo, absolutamente todo, se compra y se vende. La comida, por supuesto, hay que pagarla (a un precio de oro a un señor que se ha hecho rico comprándosela por dos duros al productor), el agua, después de que más señores ganaran dinero a espuertas sin importarles lo más mínimo contaminar todos los ríos habidos y por haber -¿y por qué les iba a preocupar si se les permite?-, tiene que ser tratada, y no siempre el resultado es agradable al gusto. Es potable, eso sí. ¿Quieres lujos? También la venden en botella. Veremos lo que tardamos en comprar el aire envasado.
Reíd, reíd, que hubo un tiempo en el que la sanidad y la educación eran gratis en este país... espera un momento, ¿gratis? No, gratis no, que las pagábamos (para algo tendrán que servir nuestros impuestos, digo yo). ¡Ah! Pero entonces... será que ahora ya no tendremos que pagarlas, ¿no? Error. Claro que sí, solo que para disfrutarlas tendremos que pagar más. Pero nada, algo simbólico, ¿eh? Que la salud no tiene precio, así que valdrá la pena. La pena. Mejor nos vamos acostumbrado a la puta pena (¡ups! a la mierda mi propósito de corrección lingüística). Está claro que la manera de sangrarnos es crear necesidades, no es ningún secreto (ahí está el marketing para hacerlo, y parece que le va bastante bien), y qué mayor necesidad que la salud, que, al fin y al cabo, es lo que nos permite estar vivos (para seguir pagando). Así que no nos importará rascarnos un poco el bolsillo, que es por una buena causa. Concretamente, engordar -tómese esto en sentido literal o figurado, como más os guste- a políticos y empresarios del ramo (unos por beneficiarios directos y otros por obtener los favores de estos y poder robar -más- del dinero que, como buenos ciudadanos, cada año les regalamos en forma de impuestos -el diezmo era algo bastante parecido y a mí siempre me pareció un abuso cuando lo vimos en el cole-).
En el cole. Bueno, pueden podemos estar tranquilos, que esto, en un par de generaciones sí que va a parecer ciencia ficción. Al fin y al cabo, lo de la educación gratuita (¿gratuita?) es algo nuevo. Mis abuelos no pudieron ir al cole más que lo justo y ahí los tienes, vivitos y coleando. No será algo tan necesario si puedes llegar a los 90 sin ello. Más necesario es comer, que es, al fin y al cabo, la razón por la que tuvieron que renunciar a unos estudios que, no hay duda, les habrían facilitado las cosas en la vida. Quizás habrían podido incluso disfrutarla, fíjate lo que te digo. Pero vamos, lo que os decía, un lujo. Los lujos para los ricos, que para eso han arriesgado su dinero para darnos un trabajo y mantenernos a todos. A ver el tiempo que pasa para volver a tener la alegría de los niños trabajando revoloteando a nuestro alrededor, amenizando nuestras eternas jornadas de trabajo. Aunque parece que éste empieza a convertirse también en un lujo.Y no voy a entrar en el tema de los bancos porque... porque no.
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Etiquetas: crítica social, denuncia, estafa, filosofadas, política
miércoles, 18 de abril de 2012
Tupper life II (the sequel)
No. No es mi tupper. Es más bien la cara que se me ha quedado hoy a la hora de comer. Y es que hay muchas maneras de hacer el imbécil, con o sin tupper, pero una de las más efectivas consiste, sin duda, en caminar 1,2 km. (bendito Google Maps) con la esperanza de que el cielo te dé una tregua y te permita comer sin mojarte en algún lugar del único parque que, en la zona, te ofrece un poquito de paz, sentarte en el banco más recóndito buscando un poco de intimidad y, al abrir tu bolsita de la comida, poner cara de sándwich triste al comprobar con horror que no has traído tenedor. Ensalada con vinagreta; comérsela con las manos no era una opción -más que nada porque las servilletas van siempre envolviendo al tenedor-.
Después de renegar por lo bajini en lenguas vivas y muertas he aceptado este cruel revés de la vida y, resignadamente, me he comido el postre -una manzana y cuatro galletas- que, aunque me han sabido a gloria, por cantidad me ha dejado el estómago en plan coitus interruptus, que si no le iba a echar más no tenía que haber empezado, me decía. En fin, que por no por no oírlo más he decidido acallar sus gritos en un Buenas Migas que hay en els Jardinets de Gràcia, a otros dos kilómetros del parque (en dirección a la oficina, eso sí).
¿Por qué allí? Pues mira, nunca habría dicho que me iba a convertir en una habitual de un sitio de esos pero, por lo menos en éste, el café es bueno y es uno de los pocos sitios baratos en los que me puedo refugiar los días de lluvia (por Dios, qué pena doy). Así que nada, allí que me he ido, paseando mi tupper lleno por todo el barrio, y no porque no hubiera otros sitios agradables por el camino sino porque, ahora que he aprendido a comer sola -mi tiempo me ha llevado- todavía no soy capaz de aventurarme, así, a lo loco, en cualquier sitio nuevo. Y no tiene mucha lógica la cosa, pero así es. Tengo que saber exactamente adónde ir y qué voy a encontrar exactamente allí, no me preguntéis por qué. La misma sensación inquietante tenía cuando empecé, al comenzar a trabajar aquí, a buscar un sitio donde comerme el tupper. Al principio iba a comer al jardín de la Facultad (1,5 km.) y, aun siendo un lugar conocido para mí, hasta que no me hube hecho un mapa mental de todos los bancos del jardín en los que me podía sentar, tampoco estuve tranquila. Rarezas de una. En fin, por lo menos ya tengo hecha la comida de mañana.
viernes, 13 de abril de 2012
Felicidad relativa
Ay! La felicidad! Esa cosa, desde el cariño, que todos perseguimos y que si pudiera conseguir con un jeringazo en el trasero quizás acabaría con el sentido mismo de nuestra vida, si es que lo tiene.
Os hablo hoy de esto porque he leído un artículo de opinión sobre la necesidad que tiene el hombre más feliz del mundo, un monje tibetano, de proclamar su condición -de feliciano, no de monje- en un congreso sobre la felicidad patrocinado por Coca-Cola, empresa que tiene la odiosa costumbre de basar sus campañas publicitarias en este mismo tema y en el ensalzamiento de los valores humanos, el atruismo y, en resumen, todas esas cosas de las que las grandes multinacionales no suelen dar muestra en sus planes de empresa. Por hipócritas y por tener la sensación de que me están llamando imbécil a la cara, soporto más bien pocos de sus anuncios, en los que parece intentar convencernos de que ellos sí tienen el poder de vendernos la felicidad, en lata, en botella o hasta en grifo... y con mucho hielo.
Ya me he ido por las ramas. A lo que iba, que quizás sí que para mucha gente la felicidad se consiga, o se acentúe, al compararse a uno mismo y sus circunstancias con los otros y las suyas, al saber que uno tiene más que el de al lado o, incluso, lo que el de al lado quiere y no tiene. Incluso hay gente que parece más feliz si cree que los demás piensan que lo es; ahí, rizando el rizo. Coca-Cola podría basar también sus anuncios en otra característica también muy humana, la estupidez supina, ya que nunca he comprendido cómo el aparentar puede convertirse en la finalidad misma de la vida de alguien. Que los demás piensen que eres la hostia y que estás feliz con tu vida y, sobre todo, encantado de haberte conocido. Pues muy bien. A lo mejor lo último que piensas antes de morirte sea que te has estado engañando durante toda tu existencia pero, oye, hasta que te des cuenta habrás sido feliz -o por lo menos habrás creído serlo-.
Pero, aunque esté criticando este planteamiento vital absurdo, me gustaría saber hasta qué punto condiciona éste mi mismo nivel de satisfacción ante mi vida. Si mis objetivos y mis expectativas dependen de mi realidad, mis logros y mis fracasos también están condicionados por la misma. Me explico: quizás para mí vivir sin grandes lujos pero con la posibilidad de disfrutar mi tiempo libre con los míos y de algún que otro viajecito al cabo del año sea un modo de vida aceptable, pero puede que para alguno de vosotros, más afortunado en lo económico, esta expectativa vital fuera tremendamente deprimente, y que lo que para mí sería ahora mismo un logro, como atravesar en tren Rusia, Mongolia y China en plan mochilero, os pudiera provocar urticaria. Es más válido vuestro concepto de felicidad/ éxito/ lo que sea? Por supuesto que no. Pero ahí está vuestra realidad, igual que la mía, para relativizar lo que es bueno y lo que no. Y así es como la felicidad y la resignación acaban convirtiéndose, muchas veces, en la misma cosa. Si mi idea de felicidad viable depende, como lo hace, de mis posibilidades, no deja de convertirse en un estado de conformidad con aquello a lo que puedo aspirar siendo realista. Resignación, en una palabra, a ser lo feliz que considero que mi vida me va a permitir ser. Siempre me quedará soñar -de hecho lo hago mucho, quizás demasiado-, pero no sé hasta qué punto es sensato hacerlo. Y vosotros? Qué decís? Os resignáis? O es hacerlo poner límites a vuestra felicidad?
jueves, 12 de abril de 2012
Corre, Logan, corre!
Habéis visto La Fuga de Logan? Es una peli de los 70, basada en una novela del mismo nombre, sobre una sociedad en la que no está permitido vivir más allá de los treinta años (21 en el libro). Yo siempre la he asociado a una que vi de pequeña en la que, creo, el argumento era más o menos ése y en la que al llegar a la edad límite metían a la gente en una cúpula en la que empezaban a elevarse hasta explotar en plan mosquito al llegar a una especie de red metálica que había en el techo. Probablemente no tenga nada que ver, y vete tú a saber si este recuerdo guarda siquiera un remoto parecido con la escena real pero, en fin, es la impresión que la peli -fuera la que fuera- dejó en mi mente de minisirvi hace muchos muchos años.
Pues ya nos podemos preparar porque el FMI considera que el aumento de la longevidad supone un riesgo financiero y está ya urdiendo oscuros planes para "solucionar" el problema. De momento hablan de lo de siempre, trabajar más y durante más años y luego ya, si eso -si has desarrollado alguna mutación que te permita sobrevivir a los años con la apariencia de un viejo decrépito pero la fuerza secreta de un chaval de 20- ya se hablaría de darte alguna limosna para poder pagarte lo justo para malvivir hasta que aparezca la oportunidad de morirse de cualquier cosa. Sin embargo yo no puedo evitar desconfiar de tanta benevolencia y me temo que los autores de la novela eran dos visionarios, si no dos fugitivos del futuro que vinieron a avisarnos, en plan Terminator, de nuestro horrible destino.
Así que, amiguitos, avisados estáis. Si un buen día os veis, sin saber muy bien cómo, rodeados de quintos en alguna cúpula del mundo... corred!
sábado, 31 de marzo de 2012
Tupper life
Bueno, aquí estoy de nuevo, tras dos semanas intensivas de trabajo en absolutamente todos y cada uno de sus días; voy a morir de madrugamiento... por fin llega el fin de semana! Perdonad, que me emociono... cuánto tiempo sin usarlos para descansar, como está mandao... (en realidad sólo ha sido un mes, pero se echan de menos).
Pues nada, eso, que el fin de semana pasado fue el último en mi antiguo trabajo. Os decía, antes de empezar a trabajar allí, que me lo tomaría como una experiencia y que, incluso, me apetecía vivirla. Pues bien, a toro pasao os puedo decir que realmente la he disfrutado. He conocido a gente muy maja, entre ellos todos los jovenzuelos ventiañeros de los que os hablaba; será que el contacto con la juventud me ha contagiado la alegría... mal vamos cuando empezamos a hablar de "la juventud" en tercera persona y nos contagia cosas que ya no tenemos o, por lo menos, no tanto como antes. Así que me fui contenta por lo vivido y un poco triste por dejarlo, que estaba muy a gusto allí, pero como dice siempre la gente en estos casos, la vida esta hecha de etapas, que empiezan y acaban, con las personas que las forman, así que ha llegado la hora de volver a la vida de currita full time con todas sus consecuencias buenas (findeeeees!) y malas (vida falta de tiempo y de ir corriendo de aquí para allá, buf!).
Una de las malas consecuencias de esta nueva etapa es, precisamente, que tengo el tiempo justo para no poder comer en casa y el justo también para tener que hacer tiempo a la hora de comer... sola. En la oficina somos cinco personas. Si contamos que dos son los jefes, una no viene por las tardes y la otra va al gimnasio al mediodía, no me queda otra que comer sola por ahí porque, no sólo no hay cocina ni nada parecido sino que, atención, ésta fue la respuesta de mi jefe a:
Sirvi: Perdona, ¿habría algún problema en comer en la oficina?
Jefe: Uhm... aaa... eeeerr (suele hacer esto siempre que habla, pero en esta ocasión lo multiplicó por quince).
S: ... (cara de circunstancias porque se veía claramente que iba a ser que no y que, además, ni él mismo era capaz de encontrar un argumento medianamente válido para su negativa).
J: Emmm, uhmmm... es que... nosotros...
S: ...
J: Eeeee... es también por la persona... (la persona era yo) mmm... que así se despeja...
A él mismo debió de sonarle muy estúpido porque luego lo acabó de arreglar, en un intento de justificarse, al pasar junto a mi mesa:
J: Es que si no... al final lo acabaría haciendo todo el mundo y...
Todo el mundo es la otra chica que tiene el mismo problema que yo. Ella y yo. Dos personas. Todo el mundo. En fin. Os habría colgado dos fotos de mis mediodías que había hecho expresamente para vosotros pero no sé cómo me las he cargado, así que he copiado una de internet. Los primeros días bajé a comer a los jardines de la facultad, que son, junto con el Turó Parc (menos frondoso ahora que en la foto), la zona verde más cercana al trabajo. Está claro que a esta ciudad le faltan parques, ya que los dos están a 15-25 minutos a pie de la oficina. Pero bueno, ya me he acostumbrado a hacer tiempo y disfruto del solecito tumbada en el césped (y las calvas) del parque. Habrá que ver qué hago en invierno.
Y creo que empecé el post con intención de contaros algo más, pero hace tanto rato que ya ni me acuerdo, así que, aunque quede un poco cojo os lo dejo aquí, que tengo sueño. Hala. Que bona ní...
S: ... (cara de circunstancias porque se veía claramente que iba a ser que no y que, además, ni él mismo era capaz de encontrar un argumento medianamente válido para su negativa).
J: Emmm, uhmmm... es que... nosotros...
S: ...
J: Eeeee... es también por la persona... (la persona era yo) mmm... que así se despeja...
A él mismo debió de sonarle muy estúpido porque luego lo acabó de arreglar, en un intento de justificarse, al pasar junto a mi mesa:
J: Es que si no... al final lo acabaría haciendo todo el mundo y...
Todo el mundo es la otra chica que tiene el mismo problema que yo. Ella y yo. Dos personas. Todo el mundo. En fin. Os habría colgado dos fotos de mis mediodías que había hecho expresamente para vosotros pero no sé cómo me las he cargado, así que he copiado una de internet. Los primeros días bajé a comer a los jardines de la facultad, que son, junto con el Turó Parc (menos frondoso ahora que en la foto), la zona verde más cercana al trabajo. Está claro que a esta ciudad le faltan parques, ya que los dos están a 15-25 minutos a pie de la oficina. Pero bueno, ya me he acostumbrado a hacer tiempo y disfruto del solecito tumbada en el césped (y las calvas) del parque. Habrá que ver qué hago en invierno.
Y creo que empecé el post con intención de contaros algo más, pero hace tanto rato que ya ni me acuerdo, así que, aunque quede un poco cojo os lo dejo aquí, que tengo sueño. Hala. Que bona ní...
lunes, 19 de marzo de 2012
Pasado y futuro de la mujer maravilla
Aquí me tenéis, con mi traje de superheroína ante la vida, luchando contra los elementos para seguir adelante. La cuestión es tomarse la vida con optimismo o, cuando menos, con paciencia y resignación para que la moral te aguante lo suficiente para no rendirte. En fin, a lo que iba: mañana empiezo a trabajar. De lunes a viernes quiero decir. Ahora, por lo menos, tendré los fines de semana libres; por lo demás, aparte de trabajar más horas, no hay grandes mejoras.
Cambio de sector y vuelvo a calentar silla, con horario de mierda y sueldo miserable, cierto, pero menos da una piedra. En fin, como veis la alegría me desborda. Lo más gracioso es que, pese a todo, se supone que debo considerarme una persona afortunada, tal y como está el patio, que la cosa no está como para hacer ascos mientras puedas comer y pagar la hipoteca, así que ya me puedo dar con un canto en los dientes. Ahora solo falta que, tras anunciar aquí la noticia, ésta no le llegue a mi abuelo antes de que se la dé yo misma, así que para evitar posibles filtraciones: entorno familiar, discreción, please, que ya me ha caído alguna bronca de mi señor abuelo en ocasiones anteriores por haber sido el último en enterarse después de jurarle y perjurarle que en cuanto encontrara curro iría corriendo a ponerle al día.
Os juro que pensaba escribir un post alegre pero parece que me desviado ligeramente de la idea original. Pues nada, a ver si consigo animarlo un poco. Ayer fue el gran día, la actuación de St. Patrick's con los de danza irlandesa. No os voy a poner foto ni video (tampoco los tengo), así que tendréis que echarle imaginación y conformaros con el cartel del evento. Para los que querían verme con vestidito: perdisteis vuestra oportunidad... ooooh! Aunque espero poder daros alguna otra en el futuro; lo pasé muy bien y me gustaría repetir, pese a los errores cometidos en el escenario, que alguno cayó por mi parte... sic.
Pues nada, brindemos entonces, por lo de ayer o por lo de mañana, os dejo elegir, para que no digáis que no soy generosa...
martes, 6 de marzo de 2012
Una cosa puntual
Creedme si os digo que me revienta hablaros de la Iglesia ya que, si lo hago, es que han conseguido que se me revuelvan las tripas, una vez más. Aquí Lluís Martínez Sistach, cardenal arzobispo de Barcelona, mirando al cielo para asegurarse de que no se va a ganar un rayo vengador con sus tonterías. ¡Ay! Que si después de todo resultara que tu Dios existe te ibas a cagar, majo.
Creo que ya os había mencionado a este tipo en algún post anterior y, si no, ya se ha ganado su poca honrosa presencia al decir que habría que juzgar el robo de bebés con "criterios de aquel tiempo". Con un par. Para empezar debería aclarar lo que considera él criterios de aquel tiempo y, sobre todo, qué diferencia a aquellos de los de este tiempo, puesto que los criterios en cuestión serían los de la Iglesia y parece que ésta no ha evolucionado, ni mucho ni poco, desde entonces. Por si tuviera poca miga la cosa añade, para quitarle al asunto la poca importancia que tiene, que fue "una cosa puntual". Seguro que tanto los niños robados como sus padres -los de verdad- se quedan ahora mucho más tranquilos.
Ya puestos a decir chorradas y a pronunciarse sobre cuestiones que nada tienen que ver con el culto religioso y, por tanto, con la Iglesia, sigue con lo suyo y reparte un poco para cada uno. Dice que "nuestra sociedad no valora la vida suficientemente", digo yo que por ello se pasaron ellos mismos la ética por el hábito al valorar, como Dios manda, quién debía tener derecho a un hijo y quién no, que "lo que se tiene que valorar es la vida humana", así que no vale la pena malgastar ni un céntimo del patrimonio eclesiástico en ayudar a todos esos necesitados que quedan, aquí o fuera, sin atender, puesto que no se les puede considerar personas. Mejor guardarse el dinerito por si hay que indemnizar a alguna víctima de abusos sexuales, aunque, claro, estos no sean más que "una cosa puntual".
En referencia a la píldora del día después dice que "las células conducen a lo que somos nosotros, si se les impide, va contra la vida, contra la maravilla de la vida, de nuestra capacidad de pensar". Las amebas también están vivas y no piensan, lo único que las diferencia de este hombre es la cantidad de células necesaria para seguir viviendo. Y para profundizar en cuestiones biológicas sigue, "allí hay vida, en las células, son el origen de un proceso natural que da vida a una persona humana" -a las no humanas no-. Y yo que pensaba que el origen de todo esto era cosa de Dios. Va a acabar teniendo razón Darwin; a la mierda el creacionismo.
Y por último, y más divertido, no podría ser de otro modo, el matrimonio homosexual, que no sé por qué les preocupa tanto si no nos tienen que casar ellos. Allá va: la Carta Magna "dice que los españoles tienen derechos, pero dice que el hombre y la mujer tienen derecho al matrimonio, lo dice la Constitución, dice el hombre y la mujer, no los españoles". Mi duda es: ¿los homosexuales no son hombres ni mujeres? A lo mejor soy otra cosa y con este despiste mío aún no me he dado cuenta. O quizás lo que no soy es española... que alguien me lo aclare, por favor, que este hombre me ha dejado en ascuas...
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Etiquetas: discriminación, homofobia, Iglesia, maternidad, prensa, religión
lunes, 5 de marzo de 2012
Día perro
Eso, que hoy tengo un día perro. Y os lo voy a vender como una noticia.
Pues nada, después de mi primer fin de semana trabajando, me he levantado hoy con un dolor de cabeza bestial, será por trabajar en altura, que si los deportistas de élite lo notan no voy yo a ser menos, desentrenada y de residencia natural entre los cuatro y los ocho metros sobre el nivel del mar según la web del ayuntamiento. El dolor desapareció con un todopoderoso Espidifen pero dejó como residuo una pereza insuperable que he decidido no combatir más que lo justo como premio a un fin de semana intenso, en un intento de autojustificar lo dudosamente justificable con razonamientos objetivos.
Mis primeros días de mi nueva etapa de camarera han ido bien. Mejor de lo que esperaba incluso. Era la primera vez que trabajaba con uniforme. Y con chapita identificativa con mi nombre (que a veces la gente me llama por mi nombre y pienso: "y tú quién eres y cómo sabes cómo me llamo?". Falta de costumbre). Lo que más me molesta, sin embargo, no es el uniforme en sí, ni la ropa, ni el delantal, ni siquiera las botas de seguridad que me consta que mis compañeros también sufren en sus propios tobillos -ni que trabajáramos en una fundición; son un pelín exageradas para la restauración, en mi opinión-. Lo que más me toca las narices es la gorra. Una no es ninguna belleza a cara descubierta pero, qué queréis que os diga, la gorra me quita el poco encanto que tengo. No hablemos ya del gorro de piscina de pelo natural con el que me voy a casa (volumen capilar cero).
Contra todo pronóstico no sólo no he mandado a nadie a hacer puñetas (cosa que, obviamente, no puedo hacer) sino que ni siquiera he tenido ganas de hacerlo, ni tan solo he tenido que armarme de paciencia; el trato con el público no solo no me ha molestado sino que podría decir que hasta me ha gustado. Supongo que es más lógico pensar que el cambio viene de mí, puesto que es mucho más difícil hacer cambiar al resto del mundo que a una sola persona. Habré madurado? En fin, resumiendo: balance positivo.
Volviendo a mi vagancia, entendida como fenómeno pasajero que nada tiene que ver con mi naturaleza pachorrona, después de dar un paseo generoso a mi perrica me he dicho: "súbete al terrado a tomar el sol y de paso le das una alegría a tu hija, que seguro que agradece poder olisquear y corretear por un sitio nuevo donde le dé un poco más el aire que en casa". Dicho y hecho, allí que nos hemos ido, armada una como el más profesional de los domingueros, con toalla, gafas de sol, libro y música, por si me apetecía distraerme un poco. Quiero aclarar que a estas alturas del año tomar el sol no va más allá de remangarse un poquito el jersey si el calor aprieta.
El terrado de casa no se caracteriza por tener unas vistas espectaculares, a menos que te guste ver como todos los edificios de los alrededores tienen sus ventanas orientadas exactamente hacia ti, pero hace sol y se está a gustito. Lamentablemente la lectura no ha dado más que para dos páginas puesto que Lola, lejos de relajarse, la ha emprendido a ladridos contra todas aquellas cosas que, por no estar habitualmente en su entorno inmediato, le llamaban la atención (especial mención para la puerta, que no ha parado de abrirse y cerrarse con el viento, con el consiguiente pollo perruno cada vez que esto sucedía). En fin, que me he estresado y media hora después hemos vuelto a casa.
En un derroche de actividad marujil he hecho la cama y he recogido la cocina. Como guinda he puesto una lavadora sin darme cuenta de que, oh! tragedia! la ruedecita de la temperatura estaba en 70ºC. Mucho me temo que vamos a tener que perder otros cinco kilos si no queremos renovar hoy mismo nuestro fondo de armario.
miércoles, 29 de febrero de 2012
El chorizo adelgaza
Sorprendente pero cierto. Después de tener ayer un día de mierda sin motivo aparente, lo cuál no hace más que empeorarlo aún más, y de arreglarlo por lo menos a última hora con un café con una amiga y los hombres de su vida, ante las pocas ganas de dedicar más de cinco minutos a la ardua tarea de hacer la cena, Abu y yo decidimos mandar el régimen a hacer puñetas -igual que hiciéramos el lunes- y hacernos una pizza de chorizo, acompañada, además, de patatas chips y cerveza (vengaaaa!), como también hicimos el lunes.
Flashback: 16 de enero de 2012. Ante los excesos cometidos en verano y Navidad, y perpleja por la capacidad que tiene nuestro organismo de transformar, no sé cómo, el turrón en tocino, le echo valor y me decido a pesarme en la báscula que nos regaló en algún momento mi suegra (qué maja). Veredicto: 11 stones y 13,1 libras (la primera vez que una amiga inglesa me habló de peso en piedras me pareció de lo más rústico, ahora, sin embargo, me parece de lo más útil, ya que a menos que lo busquéis o estéis muy puestos en conversiones a las unidades de medida de lógica inexistente de los países de la Commonwealth, ninguno de vosotros tiene ni idea de mi peso antes de la operación turrón, que una señorita no va revelando esos detalles por ahí).
Bueno, que me lío. Desde aquel fatídico día en que dije que el engordar se iba a acabar me he ido portando bastante bien, siempre que las celebraciones de todo tipo o, en su defecto, los fines de semana, me lo permitían. Resumiendo: sin demasiado esfuerzo me he deshecho de unos cuantos kilos. Y a lo largo de esta experiencia, después de comprobar cada mañana los resultados del día anterior (me he hecho un Excel con gráficos y todo; para otra cosa no, pero para cosas útiles me sobra el tiempo...) y de oír a Abu decirme y repetirme que me estaba obsesionando con el asunto, he observado que las mejores sorpresas han llegado tras un día de excesos. Teniendo en cuenta que llevo dos días cenando media pizza de chorizo con patatas y cerveza y que la única consecuencia de ello ha sido perder un kilo doscientos empiezo a pensar que lo que mi cuerpo no quiere es lechuga... pero voy a asegurarme antes de tentar a la suerte y volver al dramático mes de enero. Y ahora os dejo y me voy a bailotear (que lo mismo hasta me engorda, vete a saber...).
martes, 28 de febrero de 2012
Programa corto: ON
Días de sensaciones extrañas. Presiento una etapa de cambios en mi vida (frase de pitonisa total, pero algo se me mueve por dentro y me dice que así es). Quizás sea todo cosa de este nuevo currito, que se plantea casi como una aventura, por lo incierto más que por lo excitante, y que ha hecho que algunas cosas hayan aparecido como de la nada aunque, obviamente, ya estaban allí.
La primera cosa que me llamó la atención fue, como ya os comenté en mi anterior post, el tema de la edad. No puedo evitar sentirme un poco fuera de lugar entre tanto veinteañero (del principio de los veinte, además) que aprovecha los fines de semana para sacarse unas pelillas mientras estudia (aunque ellos no usaran las pesetas más que para comprarse sus primeras chuches... Dios!). No sé, este asunto me hace plantearme el famoso y recurrente "qué estoy haciendo con mi vida?". Algo no estoy haciendo bien y me angustia el no ser capaz de corregirlo.
Al tanto estais también de mi escasa habilidad para las relaciones sociales y mi tendencia al efecto lavadora cada vez que tengo un problema de cualquier tipo. Si éste tiene que ver con mi manera de interactuar con el prójimo el centrifugado acaba por desestabilizarme y la lavadora sale a pasear por casa. Como veo que, además, no soy capaz de evitar errores ya cometidos con anterioridad, no hay calzo que me mantenga en mi sitio... soy una zopenca.
Seguiría escribiendo pero llevo dos semanas sin ir a griego sin que ni yo misma encuentre ni una mísera autojustificación válida y hoy voy a ir "peti qui peti" porque, si no, ya lo veo venir, no voy a volver nunca más, y eso sí que no. Luego vuelvo con vosotros!
Ya he vuelto! Lo que significa que, efectivamente, me fui, y que estoy encantada de haberlo hecho, como no podría ser de otra manera; ya es un principio de orden en mi caótica vida.
En fin, lo de siempre, que adónde voy o, por lo menos, adónde quiero ir y esas cosas que os he contado ya tantas veces y que acaban por cansar. A mí la primera. Y encima hoy me he saltado el régimen (en la comida y en la cena, a lo grande). No vamos bien...
sábado, 25 de febrero de 2012
Lady Halcón, o cómo vivir al revés del mundo
Habéis visto Lady Halcón? Pues esa va a ser mi vida a partir de ahora. Último fin de semana entre los vivos hasta no sé muy bien cuándo. Es curioso, una vez que tu vida entra en la rutina de trabajar cinco días, descansar dos y esperar con ansia cualquier festivo o, mejor aún, las vacaciones, a veces olvidas que mucha gente funciona justo al revés que tú: trabajando cuando los demás no lo hacen.
Es una obviedad, lo sé, siempre sabemos que están ahí, ya que si están ahí es, normalmente, porque quienes los vamos a necesitar somos nosotros. Y hasta hoy ellos siempre han sido eso, "ellos". Pero ya no. Cuando empecé a buscar trabajo buscaba, obviamente, un trabajo potable en un horario potable y con un sueldo, si no ya potable, por lo menos sí bebible. Resumiendo: trabajo de ocho horas en oficina de lunes a viernes.
Pues no. No por ahora. Trabajo de findes y festivos rodeada de gente pasándoselo bien, en un entorno joven y festivo. Joven desde luego lo es, que no acabo de saber si voy a trabajar con mis compañeros o a cuidar de ellos; es la primera vez que me encuentro en la situación de tener la edad suficiente como para poder ser la madre de muchos (sic). Ambiente festivo... sí, también, lo cual no siempre es una buena noticia cuando tu trabajo consiste en que lo sea todo lo posible (y no, mi futuro inmediato no está en un circo ni en el club de la comedia). Que lo bueno de trabajar en un sitio así, dijeron en la entrevista, es que el buen rollo se contagia. Ya.
Pero, sabeis qué? Que hasta me apetece. Es algo completamente distinto a lo que he hecho hasta hoy, en un entorno nuevo y con gente nueva, el tipo de compañero de trabajo que no he tenido hasta ahora... salga bien o mal va a ser una experiencia (que me va a permitir ir tirando). Así que hala! Que empiece la diversión! Estáis en Barcelona? Pues me encontraréis mirando hacia arriba.
viernes, 13 de enero de 2012
Los oscuros planes de la Unesco
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| Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba: ¡nuestro salvador! |
Lo siento pero hoy tengo que hablaros de nuevo sobre las declaraciones de la Iglesia, y es que, esta vez, estamos en peligro: "La Unesco tiene programado para los próximos veinte años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual".
Oh, my God! Si hubieran llevado a cabo su maléfico plan hace cuarenta años mi adolescencia habría sido tan, tan, pero tan divertida! Haciendo un cálculo rápido y ojimétrico: a una media de 30 alumnos por clase, de los cuales digamos que la mitad son chicas, y en mi caso, que soy de letras y teníamos cuatro chicos (contados, eh? uno, dos, tres y cuatro), dan un total de 26 chicas, de las cuales 13 irían derechitas al Infierno por sus reprobables y pecaminosas tendencias sexuales (serían bolleras perdidas, hablando en cristiano).
Sepan, señores de la Unesco, que me han dado ustedes un disgusto, ya que no sólo se han decidido tarde a actuar sino que van a ser ustedes lentos de narices a la hora de hacerlo. Ya podrían tomar ejemplo de los métodos evangelizadores de la Iglesia y aterrizar en el antro más heterosexista del mundo mundial a ritmo de Lady Gaga y repartir panfletillos enmendadores en reuniones semanales. Y al que saque los pies del tiesto, no hace falta investigar mucho para dar con el método preferido por la Santa Inquisición para disuadir a los curiosos ante la tentación de probar lo prohibido (aviso: duele sólo mirarlo).
En fin, ante tanta ineficacia dan ganas de dedicar la vida a la obra y predicar por convicción en pro de la moral verdadera que, finalmente, aunque tarde, ha de imponerse a la mentira que hemos estado viviendo hasta ahora. Será necesaria, eso sí, la justa colaboración del Gobierno, sin la cual este país está destinado a la perdición total y absoluta. Así que venga la mitad de esos 159 milloncejos presupuestados para los hombres de negro (y alguno de blanco), el resto se lo pueden quedar para financiar su provisión de tiernos niñitos, que alguien tendrá que llenarles las clases de catequesis, y eso entre unas cuantas familias tal y como Dios manda, mixtas y sin condón, claro está, está hecho en un par de tardes tontas.
domingo, 1 de enero de 2012
Vívelo!
Antes de nada, feliz Año Nuevo a todos!!!
Hala! Ya. Hijos míos, es poner 2012 en imágenes de Google y entrarte unas ganas de salir corriendo a esconderte en la galaxia más lejana... cuanto catastrofismo, por Dios! La foto que os he colgado no es mucho más optimista, ya que con la que está cayendo tampoco está la cosa para echar cohetes, pero no nos queda otra.
El 2011 ha sido un año de pena. Pocas veces había visto a la gente tan contenta por dejar un año atrás (como si cambiar a otro nuevo fuera a mejorar las cosas; la subida del transporte público -12% en la T10 y 38% en el billete sencillo-, sin ir más lejos, es el ejemplo perfecto de cómo las cosas no sólo pueden no mejorar sino que no necesitan más que tiempo para ir peor). Habrá que ver las ganas que tenemos la Nochevieja de este año de comernos las uvas con la esperanza -por qué no- de que el 2013 sea, si no tan bueno como el 2010, por lo menos no peor que el 2011 (pensar que éste pueda ser nuestro deseo ya da, de por sí, bastante yuyu).
En fin. Pese a lo que os acabo de decir, yo misma he decidido, como cada año, adoptar una actitud más positiva ante la vida y echarle más ganas y disfrutarla más y valorar lo que realmente es importante y bla, bla, bla. De hecho, tengo tantos propósitos para este nuevo año que ni os los voy a detallar, que antes he hecho un pequeño recuento interior y he tenido que empezar a apretar compulsivamente mi vaquita antiestrés. Así que los resumiré todos en uno que es el que, al fin y al cabo, cuenta: vivirlo. Pero vivirlo, no sobrevivirlo, que es muy distinto. Y ése es también mi deseo para todos vosotros: Vividlo!
jueves, 22 de diciembre de 2011
Badabadim, badabadam...
Cáncer, a juzgar por su símbolo, el signo más guarro de todo el horóscopo (tampoco acabo de entender qué tiene que ver esto con un cangrejo, pero vamos). En fin, no soy muy fan de estas cosas (ni poco tampoco) pero no sabía sobre qué escribir hoy y, como estaba de humor y no me apetecía perderlo criticando todo lo criticable del presente, que es mucho, me he puesto a pensar sobre qué chorrada podría hablaros. Final de año, tiempo de valoraciones... no me apetecía, propósitos de año nuevo... ni me los he planteado siquiera, he decidido hacerlo dentro de un año, ciñiéndome a lo bueno que haya logrado hacer para esas fechas (eso si el mundo no se acaba la próxima Navidad, claro...). Y entonces me he acordado de otro de los grandes clásicos de estas fechas: el horóscopo para el nuevo año. Lo tenía todo, trivial y de temporada, y además, seguro que podría aprovecharlo para echarme unas risas.
Me he puesto a navegar entre webs astrológicas de todo tipo y, finalmente, me he decidido por este horóscopo que os copio aquí porque he encontrado algunos detalles curiosos. Allá va:
Las personas de Cáncer suelen ser de pequeña estatura, pero son fuertes. Su tez es pálida y a veces tienen una cara redonda con características pequeñas. A menudo tienen una voz delicada, cabello castaño, pero los dientes son terribles. La parte superior del cuerpo es generalmente más fuerte que su parte inferior según el horoscopo cancer 2012.
Bueno, según este/a señor/a, las maternidades del mundo se llenan, entre finales de junio y de julio, de pequeños hobbits, de pies lanudos, pero bien cepillados, y sonrisa de troll. Unos simpáticos engendros pechopalomos que tranquilizan a sus congéneres, después del susto de haberse topado con ellos, con una voz tan delicada como la de cualquier niño demoníaco de peli de terror. Si algún día tengo un hijo me aseguraré de que nazca en invierno, por si acaso.
Los rige el estómago y el hígado superior. Más interesante aun es que también se rige por las mamas y es aquí donde la salud de Cáncer se nota más. Las enfermedades pueden incluir deficiencias relacionadas con el estómago.
No le voy a quitar la razón con lo del estómago. Respecto al hígado, habría jurado que sólo tenía uno; al parecer también en eso somos distintos. Si se refiere a las funciones centradas en dicha parte, francamente, no sé que me da más miedo, que este señor/a me adjudique dos hígados o que pueda tratarse de un posible médico que se dedica a la rigurosa ciencia de la astrología entre consulta y consulta. Voy a dejar que el chiste sobre las mamas llegue con los comentarios de alguien a quien ya veo venir.
Placeres y dolores para el futuro (cuidaaaaao!)
[… ] Usted ama a su casa, pero a veces quiere salir de su caparazón y se siente con poca libertad, esto será importante porque el horoscopo cancer 2012 vendrá con muchas oportunidades para viajar casi todos los meses excepto julio y diciembre.
De momento la cosa no tiene pinta de hacerse realidad, más que nada porque sigo sin un duro y, salvo que esto quiera decir que me voy a quedar también sin casa y tenga que vagar por el mundo con lo puesto, cosa que explicaría lo del caparazón, o que voy a encontrar curro de viajante, no acabo de ver una manera viable de hacerlo posible.
El mes de Agosto podría llevarlo al extranjero en un viaje largo y muy especial. La luna influirá a lo largo del año en su mal humor, pero también le abrirá la puerta a los viajes. No debe tomar decisiones importantes durante el eclipse, del 6 de septiembre.
Agosto! El extranjero! Un viaje largo y muy especial! Oh! I want to believe!!! Pero me temo que esto es como un expediente X porque, de ser cierto, querría decir que sí, que por fin podríamos hacer el transiberiano, el viaje que tenemos en mente desde principios de este año y que teníamos programado hacer con mis hermanos y respectivos para el 2012. Obviamente la cosa ahora está en el apartado: cosas que hacer antes de morirse, pero desgraciadamente no ahora. Lo de que la luna influirá a lo largo del año en mi mal humor lo sabe cualquiera que me tenga cerca, no hace falta ser pitoniso/a, así que no tiene ningún mérito vaticinarlo.
Previsión de la salud
[…] También es probable que tome más control de su propia salud y puede empezar a eliminar la comida chatarra y empezar a comer frutas y hortalizas frescas con porciones de pan integral.
"Comida chatarra"??? Aceptamos barco, a menos que esté hablando de espinacas y lentejas. Respecto a lo acertado de este párrafo... en qué signo no cabría mencionar un "probable" cambio en los hábitos alimentarios? Especialmente a principio de año?
lunes, 19 de diciembre de 2011
Tele caca

Ver la tele no es bueno. No he visto la Marató de TV3 (desconozco si fuera de Catalunya hay algo parecido; una vez al año se hace aquí un maratón televisivo para recaudar fondos para alguna causa). Se me han revuelto las tripas al ver como Artur Mas y Núria de Gispert hacían el papelón, sentados a la mesa de las personas encargadas de atender telefónicamente a quienes quieren aportar, dentro de sus posibilidades, su granito de arena para recaudar fondos para la investigación sobre la regeneración y el trasplante de órganos y tejidos.
Hay que tener estómago para recortar en sanidad y sentarse con esa sonrisa insufrible suya de estar diciéndonos:
"Catalanes y catalanas, estoy aquí, dedicándoos unos minutos de mi valiosísimo tiempo, para que veáis que tengo mi corazoncito. Aunque por más dinero que donéis vais a necesitar, exactamente, 218.163 maratones como ésta (se han recaudado 4.583.713€) hasta rellenar los mil millones de euros (fuente) que os he birlado por la jeta. Ah! Y encima aprovecho la ocasión para llamaros tontos a la cara, ya que no sólo no me habéis echado del plató a patadas -quizás porque aquí mando yo (menos a Mónica Terribas, jeje)- sino que estáis sacando la pasta de los cuatro duros de vuestros ahorros que todavía os quedan, pese a que se os hayan congelado sueldos y pensiones, mientras yo vivo como un marajá y me invento cargos para colocar a mis amiguitos en puestos públicos que nunca jamás existieron hasta que yo llegué al poder -si lo hicieron los de antes, por qué yo no?-.
En fin, electores, no electores... purria en general... me gustaría poder quedarme y seguir perdiendo el tiempo con vosotros, pero mi asesor me acaba de informar de que la cámara ya me ha dado mi minuto de gloria y, por tanto, ya he conseguido que los borregos que me votarían aunque reinstaurara el diezmo y el derecho de pernada, se vayan a dormir con la conciencia bien tranquila después de ver que hicieron lo correcto. Así que, si me permitís, me voy a mi mutua de confianza a que me pongan la antitetánica, que uno nunca sabe donde puede haber estado su pueblo y ayer me corté al afeitarme.
Amb il·lusió!"
Desde aquí mi reconocimiento a todas las personas que, directa o indirectamente, han hecho posible esta recaudación. 4.583.713€ (entre siete millones y medio de habitantes); no esta nada mal.
ACTUALIZACIÓN: Al final se han superado los siete millones de euros. He aquí la diferencia entre los políticos y las personas de verdad.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Horror en el hipermercado
No se puede hacer la compra de memoria... a menos que realmente la tengas. Como no es mi caso, esta tarde he hecho la peor compra del mundo.
Mi intención era ir al súper a por cuatro cosillas de las que ya no había stock en nuestros almacenes -ni en el armario de la cocina ni en la nevera-; que se nos habían acabado, vaya. Así que bajé tan ufana con mi bolsa con ruedas "por si me traía algo más, ya que estaba allí". Los productos que teníamos "falti" eran: zumo de naranja, pan de molde, queso para el desayuno y huevos; fácil.
Me acabo de acordar -os lo juro- de que me he olvidado aquello que sabía que tampoco teníamos y que no lograba recordar; a la mierda las hamburguesas, no he comprado carne picada. Lo que sí he comprado, "ya que estaba allí", han sido lonchas de pavo (dos paquetes) para Abu, que tenía el paquete abierto en las últimas (al ir a guardarlo en la nevera he visto que había otro agazapado debajo de él, intentando pasar desapercibido para no acabar en un estómago humano -o perruno-).
Como el otro día, al preparar una pizza (que, por supuesto, no constaba en el menú semanal saníssssimo que nos hemos confeccionado) le pregunté por el tomate frito, "hay uno empezado en la nevera". Por qué no se me ocurrió mirar si en el armario había más? Misterios de la ciencia. Obviamente había otros dos (ahora parece una fiesta de chiquiprecios; los briks de tomate y las tres latas de maíz que he comprado para hacer compañía a las dos que ya había. Juntándolos a todos nos salen cinco parejas mixtas; qué engendro genético tendrá como resultado este amor os lo contaré dentro de nueve meses -que aún no habremos conseguido acabar con las existencias y, con un poco de suerte, habrán conseguido reproducirse y no tendremos que comprar tomate ni maíz nunca más en nuestra vida porque podremos alimentarnos de las sucesivas generaciones que nazcan y se reproduzcan en nuestro armario).
Pasemos ahora al sector de los alimentos no elaborados, sean estos de origen animal o vegetal. Por qué no sólo no he comprado mandarinas -que sí estaban en nuestro menú semanal- sino que en vez de ello he decidido comprar limones -conscientemente-? La razón es muy sencilla; aunque no lo parezca, la hay: como os decía, pese a haber programada los miércoles por la noche ensalada de mandarina (con más cosas, se entiende), que, además, me gusta mucho, la anterior compra de mandarinas se nos puso verde en el frutero; razonamiento sirviano de lógica aplastante: "si se te pusieron malas las mandarinas, esta vez te volverá a pasar lo mismo, así que compra limones, que no hay más que uno empezado, agonizando junto a los tres tristes huevos de la puerta de la nevera, y no te vas a poder hacer té con limón para sustituir alguno de los veinte cafés que te haces al día". Lo que yo no recordaba era que en la compra supersana que habíamos hecho un par de semanas atrás habíamos comprado un saco de limones, precisamente para eso, para echárselos al té. Como yo compro las cosas de tres en tres -por si hay una guerra-, he perdido la cuenta de los limones que hay en nuestra nevera y mejor será que deje el café durante una temporada si no quiero que tengan el mismo final que las mandarinas.
Y, por último, y no por ello menos triste: tema huevos (ay!). Esta vez sí, sabía perfectamente que había tres huevos (junto al limón agonizante), así que decidí comprar un docena, como siempre. "Huevos grandes", muy bien, examinemos a los sujetos para evitar sorpresas... sanísimos; adelante. No tengo muy claro si su muerte por traumatismo fue antes o después de llevármelos a casa pero al ir a guardarlos noté, claramente, que la base de cartón estaba, no ya mojada, sino chorreando huevo. Con el plástico a medio quitar y la poca consistencia del cartón, uno de ellos -sospecho que entero- cayó a la pica de la cocina. Resumiendo: vuelvo a tener una docena de huevos, puesto que las tres bajas han sido sustituidas por los tres veteranos del estante superior de la puerta de la nevera.
Abu no ha dicho nada al respecto porque hoy ha venido chispilla de la comida de Navidad de su empresa y se ha ido derechita a la cama; probablemente se entere "por la prensa" al leer esto desde la oficina, quizás sea la manera de que espabile un poco después de los excesos de hoy, no?
jueves, 15 de diciembre de 2011
Shhhhh! Oís algo?
Pues yo tampoco! Las puertas nuevas de aluminio que hemos puesto en el balcón han convertido nuestra casa en una pecera! Por fin! He tenido que asomarme para comprobar que seguían pasando coches! Los gritos garruleros del barrio se manifiestan ahora como unas lejanas voces de ultratumba (qué mal rollo me ha entrado de repente... uish!) y, además, no tienes frío al acercarte a la ventana ni se mueven las cortinas mecidas por el aire que entra por las grietas de la madera... resumiendo: da gusto estar en casa! y abusar de los signos de exclamación! por Dios! qué exageración!
Posiblemente, el post más corto del mundo (del mío). Pero es que "perdoneu, però algú ho havia de dir".
martes, 13 de diciembre de 2011
Caga tió... ametlles i torró
¿Que por qué os he puesto un microtió unicejo como foto de post? Pues porque ya estamos tocando la Navidad con la punta de los dedos. En mi familia, que lo celebra absolutamente todo, nunca se ha hecho tió, ya veis, así que aquí os lo dejo para compensar el agravio. Otro año os habría colgado una para ilustrar lo poco que me apetecen siempre estas fiestas... pero este año no. Este año no tengo encima el mismo agobio navideño de siempre, no sé por qué. Será quizás que en mi situación no tendré que sufrir una cena de empresa... aunque si el INEM diera una iban a acabar con la crisis en la hostelería española... jajaja.
En fin, que hasta os puedo decir que me apetece que llegue Navidad. Me apetece estar con la familia. Abu migra a Dublín durante unos días y me deja a mí compuesta y sin novia y a Lola huérfana de una madre... qué poca humanidad!
Respecto al bajón de ánimos del que os hablaba en mi último "parte", la cosa, como era previsible, mejoró sola y, tal como vino, se fue. Tampoco es que no quepa en mí de júbilo (dadme unas semanas y seguro que tampoco cabré), pero tengo la moral a un nivel aceptable o, por lo menos, no más baja que de costumbre. Menos es nada.
Cambiando de tema: mañana vienen a ponernos las puertas del balcón que tienen que jubilar, por fin, a las antiguas (antiguas en el sentido de viejas; podríamos datarlas con el carbono 14) que nos tienen heladas. Cuando hoy hemos quitado las cortinas ha empezado a hacer un frío que flipas, imaginad la ventisca que se cuela entre sus rendijas... Espero que esto marque un antes y un después en nuestras vidas porque a partir de ahora todo nuestro ocio va a consistir en disfrutarlas, es decir, en quedarnos en casa haciendo cualquier cosa gratis (guarrillos... que os veo venir).
Hablando de otra cosa os diré que he regresado a mis años mozos (mozos mozos, los que se pasan en los últimos cursos de EGB y en el instituto). Me explico: el domingo rescaté del baúl de los recuerdos de casa de mis padres (de los cienes y cienes de cajas que mis hermanos y yo dejamos en el garaje en el momento de abandonar el nido) mis diarios de adolescencia y una caja llena de cosas con valor sentimental (porquerías diversas de todo tipo de las que en muchos casos ya ni recuerdo qué tienen de especial -entre ellas había una latita de Atrix, al loro, llena de cromos de picar!-) y otra de cartas y postales de amigos. Recordáis? Son aquellas cosas que llevaban un papelito de colores que había que chupar para pegarlo al sobre con una mezcla de goma y babas... temario de antropología de los siglos venideros... si llegamos.
Bueno, para variar ya me he ido por las ramas, así que hago punto y aparte, que si no luego mis entradas no las entiendo ni yo. Todo esto viene a que tengo un proyecto con un amigo de la infancia del que me separé a los once años cuando mi familia se mudó, momento en que me quedé compuesta y sin novio (él no lo sabía, pero era mi novio y yo hasta le había dicho a mi abuela que me iba a casar con él... jajja). Y hasta el año pasado no llegó el reencuentro, pero fue genial. Y en ello estoy, sumergiéndome en mi adolescencia, recordando muchas cosas que habían quedado olvidadas y que fueron muy importantes para mí, algunas buenas y otras que me hicieron sufrir de lo lindo, pero bueno... a toro pasao ya puedo decir que no las cambiaría y que, al fin y al cabo, son las cosas que me han hecho ser como soy, así que aceptamos barco.
Y qué más? Pues creo que nada, mejor me voy al sobre, que mañana sí tendré que madrugar.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Recargando las pilas
Hola. Aquí estoy de nuevo. Hace muchísimo que no me dejo ver por aquí. Demasiado, y la verdad es que os echo de menos pero cada vez que me he propuesto contaros algo me he encontrado con que no tengo nada interesante que decir. Hoy tampoco lo tengo pero con este panorama como no me arranque así no voy a hacerlo nunca.
Curioso, en mi anterior temporada en paro estuve bastante más productiva. Estoy bastante apática, la verdad, no me apetece hacer gran cosa y me paso las horas muertas delante del ordenador sin hacer nada en concreto, perdiendo el tiempo, vamos. Llevo unos días de pena, a ver si me animo un poco.
Bueno, cubierto el cupo de quejas cansinas. Os pongo al día de lo mucho o poco que ha habido de nuevo en mi vida desde la última vez que tuvisteis noticias mías:
Pese a estar ahora arrastrando los ánimos por los suelos -cosa que no me librará, por cierto, de tener que pasar el aspirador que en estos últimos días no he pasado- este período de ocio forzoso me ha permitido hacer algo muy importante para mí: ¡he acabado mi novela! ¡Yujuuu! Sí. Acabadita está, y revisada una y mil veces, y como cada vez que la releo cambio de opinión sobre ella he decidido dejar de hacerlo, que ya no sé si cada vez me gusta más o la aguanto menos. Han sido muchas horas dedicadas a ella y por ello me da terror pensar que todo el trabajo y la ilusión quizás no hayan conseguido alcanzar el nivel que yo pediría a la obra de cualquier otra persona. No soy capaz de verla con distancia, así que no sé si es el caso.
Actividades extraescolares: sigo con lo mío. Mi griego y mis danzas me hacen más llevaderas las tardes de los lunes y los jueves, respectivamente. Cuanto más avanzo en cada una de ellas más ganas tengo de seguir, ¡olé yo!
Sirvi y los deportes: al corriente estáis de mi relación amor-odio con el deporte; ni contigo ni sin ti -ni lo practico ni dejo de decir que lo haré-. Bueno, cabe la posibilidad -está por ver- de que consiga vencer esta maldición particular que me persigue: tengo personal trainer! Uau! Yo, que soy dada a los intercambios de todo tipo -hasta ahora sólo de idiomas-, llevaba ya tiempo buscando a alguien que me diera un poquito de caña para salir de mi vida sedentaria full time y hacer que me moviera un poco. No ha sido tarea fácil pero, al final, creo que lo he conseguido. Enseñaré catalán a dos chicas y una de ellas, entrenadora profesional, me pondrá en forma, yujuuu! Ganas tenía, por sentirme mejor y por ser capaz de rendir más en las clases de danza. Bueno, ya os diré qué tal, de momento sólo hemos hecho un entrenamiento pero pinta bien si conseguimos mantener una cierta regularidad.
A ver si consigo mantener también la regularidad a la hora de daros la vara y os voy contando más cosas.
PD: Qué bien volver a tener la misma sensación de antes al acabar de colgar un post aquí para vosotros.
PD2: Me acabo de quitar el termómetro... tengo fiebre. Miedra!
lunes, 5 de septiembre de 2011
Dos mejor que uno
Me parece muy divertido el modo en que este país (ya no digo este Gobierno, sino toda la clase política -y todas las mentes que consiguen aborregar a base de mentiras y del poco interés que éstas tienen en saber la verdad-) decide sorprendernos. ¿Quién dice que los políticos no nos escuchan? Será porque no tenemos razón. Miles de ciudadanos, equivocados todos, hemos pedido a los que mandan que nos dieran la oportunidad de manifestar nuestro consentimiento -o no- a una reforma de la Constitución. Esa misma Constitución que muchos de nosotros no hemos votado y que se han negado a modificar en tantos otros puntos sí necesarios y sí beneficiosos para la sociedad argumentando poco menos que era un texto sagrado de cuya inmutabilidad dependía la unidad de este gran país que se les rompe por las costuras. Ya.
Esto no es un descosido; es un roto en toda regla. Tres denuncias. ¡Tres! Tres denuncias de tres familias que no son capaces de entender algo tan simple como que si son capaces de llevar a su niño a una academia para que aprenda inglés (por ejemplo, aunque no sé por qué me da que son más de los de apuntarlos a fútbol -con todo lo bueno que tiene; no critico los deportes, ni mucho menos-) no debería haber ningún tipo de problema en que aprendiera catalán, por supuesto gratis, y por supuesto sin ningún otro perjuicio para él que el de ser capaz de hablar dos lenguas a nivel nativo, en vez de una sola.
Lo que no hemos conseguido cientos de miles de españoles, que no es otra cosa que el derecho a ser escuchados antes de que se tome en nuestro nombre una decisión que afectará desde la base a nuestra vida a partir de ahora, lo han conseguido tres mentes obtusas apelando a la "persecución del castellano en Cataluña". Muy bien. Lo han vuelto a hacer. Parece que España se les sigue rompiendo (pero no es por la crisis, ni por el paro, ni por los recortes, ni siquiera por la corrupción, por el dinero que nos roban a todos, no: es porque tres personas han considerado que era peligroso que sus hijos fueran capaces de hablar dos idiomas).
Muy bien. Para los que no sois de aquí, de donde se originó el "problema": soy catalana. Catalana de nacimiento. Primera catalana de la familia, ya que soy de origen andaluz. Una charnega de manual, vamos. Nunca jamás he tenido ningún problema para utilizar mi lengua materna, que es el castellano, en Cataluña, como nunca jamás el hecho de utilizar el catalán como lengua vehicular en mis estudios ha afectado negativamente a mi rendimiento escolar, sino todo lo contrario. Gracias al dominio nativo de dos lenguas, aparte de la riqueza cultural que ello mismo aporta, me es mucho más fácil aprender más idiomas (cosa que todo el mundo sabe) e, incluso, puedo entender bastante mejor que un español monolingüe el francés o el italiano, por ejemplo, bastante parecidas las dos al catalán. ¿Me puede decir alguien qué hay de malo en ello? ¿En qué momento se va a dar cuenta la gente que sigue pensando que hablar catalán es malo de que está equivocada? ¿Harían que sus hijos tuvieran que elegir entre saber sólo matemáticas o ciencias naturales -o como quiera que le llamen ahora- pudiendo saber las dos?
En Cataluña, como en el resto de España, no estamos libres de políticos impresentables que hacen el trabajo a los que se empeñan en romper el país. Los fanatismos, de uno y otro lado, acaban llevando siempre al mismo sitio, y el cuento de la dichosa ruptura de España y de la confrontación de cada una de las dos partes ya empieza a cansar. Así que a ver si esta apestosa clase política (y judicial, que es lo mismo) empieza a dedicarse a lo que realmente es su obligación, que somos nosotros, y nosotros dejamos ya de seguirles el juego que, ya se ha visto, para lo que realmente importa (a nosotros, no a ellos) se limpian el culo con nuestras opiniones.
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lunes, 29 de agosto de 2011
Vacaciones Santillana
Hola niños y niñas. Se acabó lo bueno. Aquí estamos ya casi todos con la depre colgada del cuello y la vista puesta en el verano que viene (algo falla en este mundo si no pensamos más que en saltarnos partes enteras de nuestras vidas). En fin, pensad, todos aquellos que estéis agobiados por el retorno al tajo, que yo me agobio por no tener a dónde volver (si sois de los que encuentran consuelo pensando que siempre hay alguien que está peor por lo menos mi situación habrá servido para haceros más llevadera la vuelta de vacaciones).
Pues nada, eso. Que ya estamos aquí. Este verano he estado ocupada en actividades creativas varias, todas ellas llevadas a cabo con estas manitas que os hablan. Ya antes de las vacaciones se me había metido entre ceja y ceja aprender a coser y llevaba ya unos días martirizando a mi madre con un recurrente "me tienes que enseñar a coser". Valga decir que siempre he sido una negada para la costura. Cuando en el cole hacíamos labores (sí; en mi primer cole las niñas hacíamos labores y los niños dibujo. Ahí, inculcando la igualdad desde la cuna) con lana sobre tela de saco (no se trataba de finos bordados, como podéis suponer), yo pasaba más tiempo en la mesa de la "señu" para que me deshiciera los enredos que se me formaban con la lana que cosiendo. Supongo que aquello, junto con la máquina cose-cose que me regalaron -a petición mía- y que nunca supe utilizar más que para hacer agujeros, marcó mi poco interés por la costura. Interés que sólo revivió, temporalmente, después de que me dejara mi primera ex (que hasta entonces no lo era, claro) y me refugiara, increíble pero cierto, en el punto de cruz para superar mi soledad (todos tenemos un oscuro pasado).
Bueno, ya me he ido por las ramas y he vuelto por los cerros de Úbeda. Una vez que mi madre accedió (nunca se negó, pobre) a enseñarme, asalté a mi suegra y salí de su casa con una bolsa de retales suficiente para crear una colección otoño-invierno completa en patchwork. En fin, me pasé una tarde practicando sobre una tela vieja y, cuando ya tuve el asunto "dominado" decidí hacerme un bolso de prueba. Un retal de terciopelo negro, el cordón de un pantalón y los botones de una bata vieja de mi madre y... ¡Chachán! Aquí lo tenéis. Probablemente no me lo ponga nunca porque, la verdad, aunque me gusta no pega mucho con mi vestuario. En cualquier caso ya lo he bautizado como bolso de noche, sobre todo porque entonces se ven menos las costuras borrachas y la parte del forro que sobresale por el lateral. ¿Da el pego?
Momento bricomanía. Con un somier viejo de mi hermana nos hemos hecho un cabezal para la cama, que estaba la pared del fondo de un triste que daba pena. De hecho del mismo somier han salido dos cabezales, ya que ella se ha hecho otro. Aún tengo que acostumbrarme a su presencia -del cabezal-, pero los golpes que le doy con el brazo por las noches harán que aprenda rápido.
Y, por último, el momento Ferran Adrià o, en mi caso, como provocar un empacho con una sola cucharada. Para celebrar el cumpleaños de mi madre decidimos hacer un concurso de pintxos, de manera que ella ejerciera de jurado. Yo, como persona espabilada que soy, pensé "le voy a hacer un pintxo de salmón, que le encanta, y así me aseguro un punto". Llegó la hora del veredicto y, como era previsible, mi querida madre dijo que todos estaban muy buenos, así que, tras mucho insistir llegó el "pero hay algunos que me han gustado más". Contra todo pronóstico mi creación no estaba entre ellos. Mi gozo en un pozo. Al día siguiente, cuando ya nos íbamos a casa nos dijo que nos lleváramos lo que había quedado en la nevera (salmón y guacamole).
Sirvi: No, acábatelo tú, y te haces más pintxos.
Mama: Es que a mí... el salmón no me gusta.
S: ¿Cómorrr?
M: Y el aguacate tampoco.
Abu se meaba de risa, y es que, además, su pintxo sí que estaba entre los del "pero". La vida apesta.
lunes, 25 de julio de 2011
Apatrullando la ciudad
La Guardia Urbana patrullará en el metro este verano. En invierno no, que los cacos están de vacaciones. Y lo decidieron el viernes, 23 de julio, finales de primavera, anticipándose a la llegada del verano. Sólo con estos datos ya podemos adelantar que se trata de una decisión menos meditada que todas sus falsas promesas electorales. Ahora, vete tú saber por qué, les interesa preocuparse por esto.
Es un tema que me preocupa, y por supuesto entiendo que el guiri es una víctima más apetitosa para el chorizo. Generalmente se le puede sacar más suquillo y más fácilmente. Además, tal y como está montado nuestro sistema judicial, resulta que si el denunciante no está presente en el juicio, que todos sabemos que puede tener lugar en un futuro muy muy lejano, se puede sobreseer el caso, ergo el acusado se va de rositas. Aun así, considero que el resto de los mortales mereceríamos la misma atención, pese a no formar parte de ese turismo por y para el que la ciudad parece vivir. Son necesarios? Sí, supongo que tienen un peso importante en nuestra economía (seguro, vamos), pero a veces me pregunto si los políticos habrán caído en que quienes les votan no son ellos.
Estoy bastante harta (mucho, vamos) de que cada jueves en la misma parada y a la misma hora el mismo grupo de chorizos repita el mismo número para llevarse lo que pueda. Estoy cansada de la paranoia (justificada) de estar a punto de sufrir un robo cada vez que salgo a la calle, de mirar de reojo a cualquier persona que hace un movimiento extraño al caminar detrás de mí, de girarme instintivamente en las escaleras mecánicas para controlar si la persona que tengo detrás tiene o no pinta de ladrón (como si te pudieras fiar de eso), de dejar el bolso en algún lugar y/o posición totalmente inaccesible hasta para mí con tal de poder tomarme un café tranquila sin preocuparme en exceso sobre si lo más bien poco que me podría robar cualquier caco seguirá estando allí si le quito, aunque sólo sea por un segundo, la vista de encima.
Hoy he ido al parque Güell. Hacía ni se sabe que no iba. Cuando he llegado casi me da algo; hordas de turistas que no te dejaban ni caminar (y yo había ido a trabajar, así que no se puede decir que estuviera allí por placer), vendedores manteros que tampoco te dejaban caminar (y que no descubrías hasta que no tenías ya un pie sobre sus abanicos/ gafas/ joyerío diverso...), músicos tocando typical Spanish music (sirtaki), dos efigies en su uniforme de Guardia Urbana en lo alto de la explanada para hacer visible la presencia policial, captaclientes que pretendían conseguir comensales para su restaurante al grito de "Restaurant50metrostapaspaellasangría" (así, tojunto)... el paraíso de los carteristas y, en cualquier caso, una representación de manual de la palabra estrés. Que digo yo que a los turistas les gustará, porque si esa impresión fuera la que se llevaran a su tierra al final no vendría nadie, y no parece ser el caso, pese a habernos ganado a pulso uno de los primeros puestos en materia de inseguridad.
En fin, que yo quería decir más cosas en este post pero conforme he ido escribiendo se me han ido olvidando, así que aquí lo dejo.
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jueves, 14 de julio de 2011
Reskateitor... thank God you were here!
Barcelona, 2011, 3:00 a.m. (horario GMT +1): Me despierto de mi plácido sueño y oigo que llueve más que generosamente. Vivo en un primero-ático (no tengo vecinos arriba) y mi habitación da al patio de luces (pocas), que está cubierto por un tejadillo de algún material hasta ahora resistente a lluvias y tormentas pero que maximiza hasta tal punto el sonido del agua que forma un escándalo que parece que se vaya a hundir el mundo de un momento a otro.
Primer pensamiento: "mmm, y yo aquí, sequita en mi camita, con la que está cayendo...". Estando yo regocijándome en semejante estado de placidez me asalta de repente un pensamiento que hace saltar todas mis alarmas: "Tomakeitor está en el balcón!". Ya conocéis a Tomakeitor, aunque creo que aún no la había bautizado cuando os hablé de ella; es la parte de mi prole perteneciente al reino vegetal, mi tomatera, la única que tiene raíces; la otra, Lola, perteneciente al animal, es más despegá. En cualquier caso mi progenie es el sueño de cualquier biólogo; me faltaría un pez y algo capaz de reproducirse por esporas, pero aún no nos hemos planteado acogernos al gran abanico de ventajas sociales que ofrece el Estado a las familias numerosas.
Al grano. Nuestro balcón, como podréis suponer por mi estado de alarma, no tiene techo, ergo Tomakeitor, de haberlos tenido, se tenía que estar calando hasta los huesos, eso si la lluvia no la estaba destrozando literalmente. Como un compañero de trabajo me dijo que la regara por la base porque si la mojaba mucho se pudriría, ni corta ni perezosa salté de la cama tal y como estaba, medio vestida/ desnuda (según lo optimista/ pesimista de vuestra naturaleza), de cintura para arriba/ abajo (según os dicte la imaginación) y salí al balcón a salvar a mi retoña de una muerte segura por ahogamiento y, de paso, a saludar a todo aquél que hubiera sentido la imperiosa necesidad de salir a dar un paseo a la luz de la luna.
De todo esto, Abu ha parecido no enterarse de nada; ni un quejido, oye, allí estaba, tal y como la dejé, y eso que en nuestra casa todas las puertas, sin excepción, chirrían, y para llevar a cabo la operación fue necesario abrir las dos más escandalosas (balcón y comedor), además de tropezar con el baúl y arrastrar la mesita en la que había colocado a Tomakeitor para no mojar el suelo. La única que movió una oreja fue Lola, al mirarme como diciendo "pero qué haces a estas horas?".
No contenta con el examen de situación hecho en el momento, intentando averiguar la gravedad del asunto a la luz de una lámpara de lectura, he sometido esta mañana a mi pequeña Tomak a una inspección exhaustiva y he podido comprobar que no sólo no ha habido daños sino que los tres tomates más grandes que ayer eran verdes, hoy eran ya de color rojo, y dónde yo pensaba que había cuatro nuevos tomatitos, resulta haber siete que engordan a buen ritmo y, además, está llena de flores! Estoy hecha una pagesa.
De todo esto, Abu ha parecido no enterarse de nada; ni un quejido, oye, allí estaba, tal y como la dejé, y eso que en nuestra casa todas las puertas, sin excepción, chirrían, y para llevar a cabo la operación fue necesario abrir las dos más escandalosas (balcón y comedor), además de tropezar con el baúl y arrastrar la mesita en la que había colocado a Tomakeitor para no mojar el suelo. La única que movió una oreja fue Lola, al mirarme como diciendo "pero qué haces a estas horas?".
No contenta con el examen de situación hecho en el momento, intentando averiguar la gravedad del asunto a la luz de una lámpara de lectura, he sometido esta mañana a mi pequeña Tomak a una inspección exhaustiva y he podido comprobar que no sólo no ha habido daños sino que los tres tomates más grandes que ayer eran verdes, hoy eran ya de color rojo, y dónde yo pensaba que había cuatro nuevos tomatitos, resulta haber siete que engordan a buen ritmo y, además, está llena de flores! Estoy hecha una pagesa.
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